Last Planner System

Cómo calcular el PPC (Porcentaje de Plan Completado)

El PPC es el indicador con el que Last Planner System mide si la palabra del equipo se sostiene. Se calcula en un minuto; lo difícil es no corromperlo.

Qué cuenta como promesa cumplida

Una promesa está cumplida solo si el trabajo se terminó completo y dentro de la semana comprometida. No existe el cumplimiento parcial: una tarea al 90 % cuenta como no cumplida.

Parece severo y es deliberado. El PPC no mide cuánto se avanzó — mide si se puede confiar en lo que el equipo promete. Una tarea al 90 % bloquea al oficio siguiente igual que una al 10 %: el sucesor no puede entrar. Si se admitieran fracciones, el indicador dejaría de responder la única pregunta que justifica medirlo.

El denominador es lo que se corrompe primero

El denominador son las promesas comprometidas al cerrar el plan semanal, no las que existían el viernes. Si el trabajo que entra a mitad de semana entra también al denominador, basta con añadir tareas fáciles y ya cumplidas para subir el número sin que la obra haya mejorado.

Este es el fallo más común y el más silencioso: nadie miente, simplemente se recalcula sobre una lista que cambió. Congelar el denominador al cerrar el plan es la única defensa.

Cómo leer el resultado

Rangos de referencia divulgados en Last Planner System. Sirven para leer un número suelto, no para certificar nada.
PPCLecturaQué suele significar
Menos de 50 %CríticoEl plan semanal no está gobernando la obra; se trabaja por urgencia.
50 – 69 %BajoSe promete trabajo que todavía no estaba preparado.
70 – 84 %AceptableHay sistema, pero la liberación de restricciones llega tarde.
85 % o másBuenoEl compromiso es confiable; el foco pasa a subir la carga.

Un PPC alto no significa que la obra vaya bien. Se puede tener 100 % prometiendo muy poco. Por eso el indicador se lee siempre junto al volumen comprometido y a la tendencia: tres semanas seguidas en 60 % informan más que un 85 % aislado.

Las causas valen más que el número

El PPC dice cuánto falló. La razón por la que se mide es entender qué lo hizo fallar. Por eso cada incumplimiento se clasifica, y el reparto se calcula sobre los incumplimientos —no sobre el total—: la pregunta útil es “de lo que falló, qué lo causó”.

CausaQué revela
Prerrequisito de obraSe prometió trabajo cuyo predecesor no estaba cerrado.
MaterialesEl abastecimiento no está sincronizado con el lookahead.
Mano de obraLa capacidad comprometida no existía o se reasignó.
EquiposCompetencia por un recurso compartido que nadie arbitró.
Información o planosDefiniciones de proyecto pendientes que se dieron por resueltas.
ClimaLegítima, pero si domina el reparto suele esconder falta de plan B.
Cambio de prioridadLa semana se reescribió desde fuera del equipo.
Mala programaciónLa promesa era irrealizable en el plazo comprometido.

Una causa que se repite tres semanas seguidas no es mala suerte: es un problema de sistema que el PPC está señalando.

Tres errores que lo vuelven decorativo

Calcularlo sobre tareas, no sobre promesas. El PPC mide compromisos que alguien asumió en voz alta, no filas de un cronograma. Si nadie prometió nada, no hay nada que medir.

Marcar el cumplimiento en oficina. Si el cierre lo registra quien no estuvo en terreno, el número se despega de la obra en dos semanas.

Usarlo para evaluar personas. En cuanto el PPC puntúa a alguien, el equipo aprende a prometer poco y seguro. El indicador sube y la obra no mejora.

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